
Sin ganas de seguir
Sin ganas de vivir
Sin ganas de sentir el mas mínimo suspiro.
Sin ganas de existir.
Me desperté a media noche,
me dirijí al balcón.
Me sostuve de algún apoyo
y ahí liberé mis sueños, mis anhelos, mis recuerdos
junto a mis ganas de amar.
Me encaramé sobre el apoyo.
Miré el anochecer.
Tomé un impulzo, desplegué mis alas
y volé hacia la Eternidad...
Perdón.
Cata


